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Últimas novedades del plan de Bolonia

A continuación os detallo algunas de las principales novedades que trae al ámbito universitario el Plan de Bolonia.

Grados, posgrados, doctorados

Desaparece la distinción entre diplomatura y licenciatura y los antiguos ciclos internos que dividían las carreras de mayor duración. A partir de ahora, diplomaturas y licenciaturas se equiparan entre sí y se convierten en grados (correspondientes al título bachelor de la tradición universitaria anglosajona). Pueden tener una duración de 3 o 4 años (en España se ha decidido que sean 4), con excepciones como Arquitectura o Medicina, que continuará siendo la carrera más larga. Los grados son el título universitario más básico, su contenido es generalista y se consideran estudios de primer ciclo.

El posgrado de segundo ciclo lo conformarán los másters, de 1 o 2 años de duración y orientación más especializada.

El doctorado sigue existiendo y se consolida como posgrado de tercer ciclo. La novedad es que, mientras que el plan antiguo permitía iniciar estudios de doctorado a cualquier licenciado, ahora será necesario haber cursado, además de un grado, un número mínimo de créditos de un máster.

Sistema de Transferencia de Créditos

En el plan antiguo, un crédito correspondía a 10 horas lectivas. En el EEES, cada crédito consta de 25 horas, aunque no todas ellas son teóricas: también está contemplado el tiempo dedicado a prácticas y tutorías. En definitiva, la nueva definición de crédito aspira a abarcar todo el tiempo que el alumno debe dedicar a cada asignatura para adquirir los conocimientos correspondientes.

Para obtener el título de graduado es necesario completar 240 créditos.

La duración de los másters oscilará entre 60 y 120.

Suplemento europeo al título

Es un documento descriptivo que se adjuntará a cada una de las titulaciones, tanto de grado como de posgrado. En él se especifican de la manera más precisa y detallada posible los contenidos que se han cursado. Su objetivo es facilitar la homologación en otros países y eliminar trámites, pero no establece equivalencias exactas ni garantiza la homologación instantánea. Muchos detractores del proceso Bolonia se basan en ello para afirmar que la reforma no elimina satisfactoriamente todos los obstáculos a la movilidad laboral. Mayor porcentaje de financiación privada

El proceso Bolonia apuesta por una nueva fórmula de universidad de financiación mixta, pública y privada. Según sus directrices, el porcentaje de financiación pública de la universidad debe disminuir hasta situarse por debajo de un límite máximo. Esto no significa necesariamente que el Estado reduzca la cuantía de sus subvenciones; en teoría puede mantenerla, siempre que la inyección de capital privado sea suficiente para equilibrar los porcentajes establecidos. Ésta es sin duda una de las medidas más polémicas.

Préstamos-renta para estudiantes

Aunque no figuraba en la Declaración inicial de Bolonia, este concepto se incorporó a partir de la Declaración de Bergen. Se prevé que los estudiantes puedan sufragar sus estudios mediante créditos al 0% de interés, a pagar en los próximos 5 o 10 años, siempre que sus ingresos sean superiores a la media. Si al cumplirse 15 años su renta continuara siendo inferior a la media, la obligación de devolver el importe quedaría anulada. En principio solamente está prevista su aplicación en el caso de los másters, y no es incompatible con la existencia de becas tradicionales: en teoría, los gobiernos continúan siendo libres de ofrecerlas.