Por qué abrimos formación gratuita en Iberestudios

Aprender suele empezar con una necesidad concreta. Quieres hacer mejor tu trabajo, encontrar otro o sacar adelante una idea para la que todavía te faltan conocimientos. Buscas formación y enseguida aparecen los precios, las llamadas comerciales y las promesas sobre la persona en la que podrías convertirte. Antes de haber abierto un cuaderno, ya estás haciendo cuentas.
En Iberestudios estamos construyendo una escuela gratuita porque queremos que más personas puedan dedicar ese esfuerzo a aprender. El primer programa que preparamos es de inteligencia artificial aplicada. Empezaremos por una prueba con participantes seleccionados; la matrícula general todavía no está abierta. Queremos comprobar el trabajo académico y corregir sus fallos antes de ampliar el acceso.
Mi vinculación con IEBS forma parte de esta decisión. Conozco el trabajo que exige sostener una escuela y sé que enseñar tiene costes. También creo que podemos aprovechar mejor los recursos disponibles y las posibilidades de la tecnología para llegar a quienes hoy se quedan fuera. Quiero que esa oportunidad llegue también a quienes han descartado estudiar porque no podían asumir otra matrícula.
En 30 segundos. Iberestudios prepara formación gratuita centrada en el trabajo del alumno, con evaluación por evidencias y una comunidad que participe en el aprendizaje. La primera prueba servirá para comprobar el método. Aspiramos a ofrecer resultados que puedan compararse con los de programas de pago.
La persona que necesita aprender
El alumno llega con una vida que continúa mientras estudia. Tiene horarios y responsabilidades; a menudo lleva años sin ponerse delante de una tarea que alguien va a corregir. Una formación puede estar llena de contenidos excelentes y resultar imposible de seguir. Organizar bien el recorrido también es enseñar.
Por eso queremos partir de lo que esa persona necesita conseguir y del esfuerzo que podemos pedirle. Cada actividad deberá tener una finalidad comprensible. Si solicitamos una entrega, tendrá que servir para practicar una capacidad y recibir información sobre cómo mejorarla. Añadir ejercicios para engordar un programa consume el mismo tiempo que el alumno necesita para aprender.
La gratuidad elimina una barrera económica; después queda todo ese trabajo. Habrá que leer, intentar resolver problemas y volver sobre los errores. El acceso a los materiales será una oportunidad. Para aprovecharla harán falta constancia y una enseñanza capaz de ayudar cuando aparezca la dificultad.
Me importa especialmente que el resultado pueda acompañar al alumno fuera del curso. Un proyecto que sabe explicar y modificar, una decisión que puede justificar o una comprobación que antes era incapaz de hacer le pertenecen. Puede enseñarlos, utilizarlos y seguir trabajando sobre ellos cuando termine su formación.
Qué podemos hacer ahora
Disponemos de explicaciones, documentación y herramientas que permiten construir recorridos formativos sin producir cada recurso desde cero. Seleccionarlos exige criterio. Hay materiales desactualizados, tutoriales que omiten pasos y demostraciones que funcionan únicamente en las condiciones de quien las grabó. El valor de una escuela está también en decidir qué merece el tiempo del alumno y cómo debe trabajarlo.
La inteligencia artificial permite explorar nuevas formas de acompañamiento. Un tutor textual puede ayudar a localizar un error o plantear una comprobación mientras el estudiante trabaja. Tendremos que probar cómo responde, reconocer sus límites y mantener una vía humana para las cuestiones que requieren una decisión académica. Examinar sus respuestas formará parte del aprendizaje.
Estas posibilidades nos animan a intentarlo ahora. Nuestra ambición es que un curso gratuito bien diseñado produzca mejores resultados que una formación cara sostenida principalmente por su capacidad de vender. Para conseguirlo dedicaremos atención a los ejercicios y a su evaluación, y compararemos capacidades equivalentes. Nos interesa especialmente comprobar si el alumno puede utilizar lo aprendido ante un problema distinto del que practicó. Aceptaremos también una comparación que no nos favorezca: nos dirá dónde hace falta mejorar.
Una comunidad que trabaja
Aprender con otros permite descubrir errores que uno había pasado por alto. Explicas cómo has resuelto una tarea y un compañero encuentra un supuesto que no habías comprobado. Revisas su propuesta y necesitas entenderla antes de recomendar un cambio. En ese intercambio se aprende a argumentar y a escuchar una crítica útil.
Queremos incorporar ese trabajo a la formación. Las revisiones entre participantes deberán apoyarse en criterios conocidos y aportar una mejora concreta. Decir que un proyecto está muy bien deja al autor casi donde estaba. Mostrarle qué falla, cómo reproducirlo y qué podría intentar le da algo con lo que trabajar.
La comunidad necesita organización. Habrá participantes con menos experiencia y otros que atraviesen una semana difícil. El aprendizaje de una persona no puede quedar detenido indefinidamente porque otra no entregue su revisión. El método deberá prever esas situaciones y ofrecer una alternativa; la responsabilidad académica seguirá siendo de Iberestudios.
También nos gustaría que el conocimiento circulase más allá de cada promoción. Un recurso comprobado, una explicación corregida o una solución que otro puede reutilizar amplían lo que la comunidad tiene a su disposición. Quien recibe ayuda puede acabar ofreciéndola. Ahí empieza una forma de prosperidad que alcanza a más personas que las inscritas en un curso.
Gratuidad y exigencia
El diseño del primer programa contempla 24 semanas de trabajo guiado y un máximo de seis meses de acceso. Las actividades evaluables tendrán plazos. Cada participante podrá organizar cuándo estudia dentro de la semana, pero deberá conocer desde el comienzo qué tiene que entregar y cuándo vence. Ese ritmo forma parte de la propuesta que probaremos.
La evaluación se apoyará en evidencias de aprendizaje y criterios explícitos. El alumno tendrá que revisar su propio trabajo, responder al feedback y explicar sus decisiones. Terminar una reproducción guiada puede ayudar a practicar; resolver una variante permitirá comprobar cuánto ha comprendido. La certificación prevista será propia de Iberestudios y dependerá de lo evaluado.
El recorrido se está diseñando para poder completarse sin compras obligatorias del alumno. Antes de abrir el acceso general comprobaremos el recorrido completo, incluidos los requisitos y los posibles límites de las herramientas. Sostener el servicio también exige recursos. Su financiación y las condiciones de acceso deberán ser transparentes; el participante tiene derecho a conocer qué recibe y qué compromisos asume.
La oferta propia estará identificada dentro de Iberestudios. El catálogo de formación de terceros tendrá otra función: ayudar a encontrar y comparar programas de otros proveedores. En cada caso deberá quedar claro quién enseña y qué significa gratuito, incluido el tratamiento de los certificados. Publicar un enlace no convierte a su proveedor en nuestra escuela.
El conocimiento que mejora una vida
Cuando hablamos de contribuir a la prosperidad de la humanidad, pienso en personas con más capacidad para decidir sobre su vida. Alguien que entiende mejor un contrato, puede resolver una necesidad de su negocio o adquiere conocimientos para participar en una conversación que antes le resultaba inaccesible. Una persona que aprende a decidir con más conocimiento depende menos de quien pretende decidir por ella.
Iberestudios seguirá investigando cómo se construye y se vende la formación. Ofrecer formación nos obliga a mostrar con más claridad nuestras propias decisiones y a responder de sus resultados. Las críticas que hemos dirigido a las promesas comerciales se aplican también a lo que publiquemos sobre nuestros programas.
La primera prueba tendrá que enseñarnos dónde se atascan los participantes, cuánto esfuerzo exige el recorrido y qué ayuda funciona. A partir de ahí podremos corregir y decidir si estamos preparados para ampliar el acceso. Habrá que contar también los abandonos y las dificultades, junto con el trabajo de quienes consigan terminar.
Quiero que una persona pueda acercarse a Iberestudios con una necesidad y encontrar una oportunidad seria de aprender, aunque no pueda pagar una matrícula. Si después puede ayudar a otra persona con lo aprendido, el conocimiento seguirá circulando fuera del curso. Ese es el proyecto que estamos construyendo.
En la escuela gratuita de Iberestudios puedes consultar la propuesta actual. La beta está reservada a participantes seleccionados; la próxima cohorte todavía no tiene fecha de inicio anunciada.