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De mileuristas a becarios perpetuos

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El paro juvenil en España ya supera el 54% (en Cádiz roza el 70%) y parece que la reforma laboral emprendida por la ministra de Empleo, Fátima Báñez, todavía no ha dado sus frutos. En efecto, gran parte de las ofertas de trabajo a las que acceden los recién licenciados cuentan con el requisito imprescindible de poder hacer un convenio de prácticas con la universidad o centro de estudios.

Un contrato de prácticas supone la enseñanza y la formación de la persona, pero no suplir un puesto de trabajo que debería tener una remuneración económica. Tras la reducción de los tipos de contrato que hubo en 2012, dos tipos son peligrosos para con el paro juvenil: el contrato de prácticas y el contracto de formación y aprendizaje.

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Si hace poco más de dos años se hablaba de la penosa situación de los denominados mileuristas, en la actualidad, más de la mitad de los jóvenes menores de 25 años están en el paro, mientras que la otra mitad tiene que afrontar su futuro con un contrato de prácticas que no llega a los 800 euros al mes –para jornada completa– (y no pasa de los 300 euros al mes si la jornada es parcial).

¿Qué pasa cuando finaliza el período de 3 a 9 meses de contrato de prácticas? La Ley prohíbe renovar el contrato de prácticas en la misma empresa (el becario no puede estar más de 9 meses), por lo que la mayoría de empresas echan mano de la gran cantidad de jóvenes en paro dispuestos a trabajar en prácticas pese a estar licenciados. Son muy pocas las organizaciones que deciden contratar a un becario con un contrato indefinido.

En estos momentos, hay millones de jóvenes españoles con carrera y con más de 25 años que han tenido más de tres o cuatro contratos de prácticas, sin opción alguna a un contrato estable. Otros muchos licenciados tiraron la toalla y trabajan de camareros o fontaneros, con el fin de independizarse al cobrar, al menos, más de 800 euros al mes.

En cuanto a los jóvenes que no encuentran trabajo y tampoco pueden pagarse más estudios, acaban por convertirse en los denominados ninis. España es el país de la UE con mayor porcentaje de ninis: uno de cada cinco, lo que se traduce en cerca de dos millones de personas que no trabajan ni estudian. En relación a la OCDE, es el segundo país con mayor porcentaje de ninis, por detrás de Turquía.