Manifiesto de Iberestudios
Quiero una escuela a la que puedas pedirle cuentas de lo que has aprendido. Una escuela que enseñe sus ejercicios, explique cómo los corrige y acepte que examines el trabajo de sus alumnos. En educación contamos las horas de vídeo con una facilidad admirable. Me interesa bastante más saber qué aprende quien las ve.
Enseñar, aprender y acreditar son responsabilidades distintas. Una escuela prepara la enseñanza, comprueba qué aprende cada alumno y responde de lo que acredita su certificado. La IA nos obliga a examinar las tres: qué merece la pena aprender, qué podemos delegar y cómo demostrar lo que sabemos hacer.
He vendido formación y he creado escuelas. Conozco la responsabilidad que asumes cuando alguien te confía su tiempo, su dinero y una parte de su futuro. En Iberestudios quiero responder de cómo enseñamos, de lo que exigimos y de las condiciones en las que se estudia. Estos son los compromisos por los que quiero que se nos juzgue.
Aprender haciendo, también cuando sale mal
Para aprender a investigar hay que investigar. Para aprender a construir algo hay que enfrentarse a sus piezas, tomar decisiones y descubrir dónde falla. Una explicación ayuda a empezar; después le toca trabajar al alumno. Nuestros programas deben darle ocasión de probar, equivocarse, recibir una corrección útil y volver a intentarlo. Un error bien examinado puede enseñar bastante más que una respuesta acertada por casualidad.
Cada capacidad que prometamos enseñar debe practicarse y evaluarse con criterios que el alumno conozca. Queremos conservar el proyecto y sus versiones: qué decidió su autor, con qué ayuda trabajó y qué tuvo que corregir. El certificado de aprovechamiento dependerá de superar los requisitos académicos. Quien examine ese trabajo debería poder entender qué sabe hacer el alumno después de estudiar con nosotros.
Pensar también se aprende
Me interesa que una persona sepa preguntar, contrastar una fuente, reconocer un supuesto y decidir con información incompleta. Eso exige conocimientos y práctica dentro de una disciplina. Pediremos que explique por qué ha elegido una solución, qué ha comprobado y qué dato le haría cambiar de opinión. La seguridad al hablar puede ensayarse delante de un espejo. El criterio necesita problemas de verdad.
La inteligencia artificial forma parte de ese trabajo. Quiero que nuestros alumnos aprendan a delegar en ella: formular un encargo, darle contexto, elegir herramientas y revisar lo que reciben. También tendrán que decidir qué necesitan hacer por sí mismos para aprenderlo. Comprender un resultado y detectar un error forman parte del uso de una herramienta intelectual. Habrá que saber defender cómo se ha repartido el trabajo entre la persona y la máquina.
«Engañar con la IA es engañarte a ti mismo». Delegar una tarea puede ser una decisión profesional excelente. Presentar como propia una capacidad que todavía no tienes deja un agujero en tu formación. Aparecerá cuando cambie el problema, alguien cuestione una decisión o tengas que corregir el resultado. Pediremos que se explique la ayuda utilizada y se demuestre lo aprendido. Prefiero ver un intento torpe que podamos mejorar a recibir una entrega impecable que su autor no entiende.
Maestros y compañeros al otro lado
El maestro que recuerdo es quien consiguió que me interesara por algo, me hizo una pregunta o me señaló un error que yo era incapaz de ver. Esa es la figura que quiero recuperar. Su trabajo consiste en enseñar, despertar curiosidad, orientar y pedir más cuando el alumno ya puede darlo. Convertirlo en policía de detectores y porcentajes de sospecha consume tiempo que necesitamos para entender cómo aprende cada persona.
Un compañero puede descubrir el fallo que llevas una hora pasando por alto. Revisar su trabajo te obliga a comprenderlo y a explicar una mejora. Queremos aprovechar ese intercambio mediante revisiones entre iguales, con criterios conocidos y acompañamiento de maestros y mentores. Organizar las ayudas y resolver los bloqueos sigue siendo responsabilidad de la escuela. Cuando un alumno se atasque, tiene que encontrar a alguien que le ayude a continuar.
Gratis y con las cuentas claras
La formación gratuita de Iberestudios nace para que más personas puedan estudiar y exigirse. Queremos que el recorrido completo pueda realizarse gratis, con tutor IA básico y certificado propio al superar los requisitos. Sostenerlo cuesta dinero. Explicaremos cómo se financia, qué aportaciones son voluntarias y qué servicios opcionales tienen un precio. Esa información debe estar disponible antes de que una persona decida empezar. El esfuerzo que le pedimos también tiene que quedar claro desde el principio.
La escuela también se examina
Una escuela tiene que enseñar qué han aprendido sus alumnos y explicar cómo lo ha comprobado. En Iberestudios nos comprometemos a revisar nuestros ejercicios, evaluaciones y resultados, escuchar las dificultades y corregir el diseño cuando falle. También nos adherimos a los principios del Serious eLearning Manifesto: práctica relevante, orientación, feedback y evaluación del aprendizaje aplicado. Es una referencia para nuestro trabajo.
Este manifiesto nos obliga a nosotros. Si encuentras una actividad que consume tiempo sin enseñar nada, una evaluación que premia la apariencia o una condición económica poco clara, quiero saberlo. Habrá que revisar el ejercicio, la rúbrica o la información publicada. Ahí se decide la escuela que estamos construyendo.