Los sistemas de salud europeos se enfrentan a un conjunto de importantes retos, como el aumento de la demanda de atención sanitaria; el envejecimiento de la población; el aumento de la movilidad de los ciudadanos; la necesidad de gestionar grandes cantidades de información; la competitividad global y la provisión de una cada vez mejor atención sanitaria; la desigualdad en el acceso a los recursos sanitarios y la sostenibilidad económica; y todo eso en uno entorno a limitaciones presupuestarias y contención de gastos. El modelo actual de concentración en la utilización intensiva de recursos sanitarios en el último periodo de la vida se transforma hacia un aumento del gasto en prevención y en tratamiento de enfermedades crónicas. Por otra parte, el derecho a la protección de datos se configura como un derecho fundamental. El régimen jurídico vigente establece una serie de obligaciones especialmente relevantes para toda organización que trate con datos de salud en el ámbito sanitario.